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El chisme, ha sido por siempre un problema social y quien no haya pasado por él directa o indirectamente, tal vez no haya tenido contacto con la realidad. Que se sepa, es un mal que ingresó a los anales de la historia, seguramente apenas hubo suficientes seres en este mundo, como para formar una comunidad. ¿O acaso, el primer "chisme", lo haya dicho Satanás cuando le hizo un comentario a Eva, incitándola a comer de la dichosa manzana? Claro, aparte de un mal consejo. Judas mismo, no escapó al deseo de practicarlo, aun cuando luego se arrepintiera; pero con su "chisme", vendió a Jesús por unas cuantas monedas.
En la Lima colonial había un dicho; "andar en lenguas de las comadres", cuando se hablaba de una persona, la mayoría de las veces mal. Lástima, que en aquel tiempo, se llamase "comadre" a una "chismosa" y no está mal utilizado el término, ya que el propio diccionario nos enseña que su sinónimo, es "alcahueta"; degradando aquel lazo que une a ciertas familias, cuando se bautiza a uno de sus descendientes.
Estas comadres de barrio, eran las encargadas de propagar las novedades en el vecindario, en una especie de "globalización vecinal"; y con ese criterio, hurgaban en todo lugar para enterarse de las costumbres de cada quien, para luego en un alarde narrativo, contar cada historia, en forma novelesca, aumentada o transformada. Muchas veces, la "comadre", parecía conocer las debilidades de su interlocutor y la historia, se la contaba con un argumento apropiado a lo que éste quería escuchar.
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